Depresión: cuando el estado de ánimo se queda atrapado en un círculo difícil de romper

Depresión: causas biológicas y psicológicas

La depresión no es simplemente “estar triste”. Es un trastorno complejo que afecta al estado de ánimo, a la energía, a la motivación, al pensamiento y al cuerpo.

Muchas personas llegan a consulta preguntándose: «¿Esto me pasa por algo que he vivido… o es algo biológico?»

Y la respuesta más honesta suele ser esta: en la mayoría de los casos hay una combinación de ambos factores.

Comprender cómo funciona la depresión —y qué la mantiene— es un primer paso fundamental para poder abordarla con mayor claridad y menos culpa.


¿Existen distintos tipos de depresión?

De forma clásica se ha hablado de depresión endógena y exógena.

Cuando se utiliza el término endógena, suele hacerse referencia a cuadros en los que existe un peso importante de factores biológicos: vulnerabilidad genética, alteraciones en determinados sistemas neuroquímicos y cambios en circuitos cerebrales implicados en la regulación del ánimo, la motivación y el placer.

En estos procesos participan neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y la noradrenalina. Cuando estos sistemas están muy alterados, la persona puede experimentar una apatía profunda, falta de energía extrema, incapacidad para disfrutar y enlentecimiento generalizado.

En estos casos, iniciar un tratamiento farmacológico no es una derrota ni un atajo: muchas veces es lo que permite elevar el suelo mínimo desde el que la persona puede empezar a trabajar en terapia. Pedirle a alguien que reflexione, se active o cambie hábitos cuando apenas puede levantarse de la cama supone exigirle un esfuerzo enorme.

Por eso, en determinadas depresiones, la combinación de psicoterapia y tratamiento médico resulta esencial.


La depresión relacionada con lo que ocurre fuera

En lo que tradicionalmente se ha llamado depresión exógena, los síntomas aparecen en relación con acontecimientos vitales: pérdidas, rupturas, estrés crónico, conflictos, enfermedades, sensación de fracaso, soledad prolongada…

Aquí el entorno y la historia personal juegan un papel central. Sin embargo, esto no significa que sea “menos real” o que baste con fuerza de voluntad para salir.

De hecho, independientemente del origen, muchas depresiones acaban funcionando de una forma muy similar: se instalan en un círculo que se retroalimenta.


El círculo depresivo: cómo se mantiene el problema

Uno de los modelos que más utilizamos en terapia para explicar la depresión es el del círculo de inercia y pérdida de reforzadores.

Funciona, de forma simplificada, así:

                 ↘
        PÉRDIDA DE REFORZADORES
     (menos placer, menos contacto,
          menos actividad)
                 ↙
        ┌─────────────────────┐
        │                     │
        │                     │
        │                     │
INERCIA / APATÍA          BAJO ESTADO
 (aislamiento,           DE ÁNIMO
 menos energía,        (tristeza,
 dificultad para        vacío,
 activarme)             cansancio)
        │                     │
        │                     │
        │                     │
        └─────────────────────┘
                 ↖
            EL CICLO
           SE MANTIENE

En terapia, gran parte del trabajo consiste en empezar a romper este círculo por algún punto —introduciendo pequeños cambios sostenibles— que permitan volver a activar el sistema emocional.


“Sé que debería hacer cosas… pero no puedo”

Una de las frases más frecuentes en depresión es:

«Sé que salir me vendría bien, pero no tengo fuerzas».

Y es importante decirlo claro: la falta de energía es parte del trastorno, no una excusa.

Por eso, el trabajo terapéutico no suele empezar con grandes objetivos, sino con pasos muy pequeños y realistas. A veces el primer movimiento es levantarse a una hora concreta, salir cinco minutos a la calle, ducharse, escribir a alguien, comer algo sencillo.

No se trata de forzar, sino de introducir pequeñas experiencias que vayan devolviendo al cerebro señales de vida, contacto y recompensa.


Cómo se trabaja la depresión en terapia

En consulta, el abordaje suele incluir varios niveles:

  • comprender qué factores han llevado a ese estado
  • identificar patrones de aislamiento o autoexigencia extrema
  • reactivar poco a poco la conducta
  • trabajar pensamientos de culpa, desesperanza o inutilidad
  • revisar la historia personal y los vínculos
  • coordinarse con psiquiatría cuando es necesario

La meta no es solo que desaparezcan los síntomas, sino que la persona pueda construir una relación distinta con su mundo interno y con su vida cotidiana.


Un mensaje importante para cerrar

La depresión no es pereza.

No es falta de carácter.

No es simplemente “poner de tu parte”.

Es un trastorno complejo que afecta a sistemas emocionales, cognitivos y biológicos profundos.

Y precisamente por eso, se puede tratar.

Con el acompañamiento adecuado, el ritmo correcto y un plan ajustado a cada persona, es posible ir saliendo de ese círculo y recuperar espacio para el deseo, la energía y el sentido.

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Pilar Silvela

Psicóloga Clínica con más de diez años de experiencia en terapia Cognitivo -Conductual, tratando múltiples trastornos desde el ámbito hospitalario hasta el privado. Especialista en Ansiedad y depresión Trastornos de Conducta Alimentaria TOC Terapia de pareja Autoestima Gestión de emociones Estrés Ataques de pánico Habilidades Sociales Trastornos Adaptativos

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